Fotos antes y después
Como se aprecia en esta comparativa de antes y después, el Injerto de Grasa Facial (Lipotransferencia Facial) devuelve la plenitud y frescura perdida utilizando el mejor material biocompatible del mundo: tu propio tejido.
Obtención y procesamiento refinado del tejido graso
Zona donante: La grasa se extrae mediante microliposucción suave a baja presión de zonas con adiposidad idónea (habitualmente abdomen inferior, flancos o cara interna de muslos) a través de microincisiones casi imperceptibles.
Técnica de procesamiento (Coleman o filtración estéril): El tejido adiposo se somete a centrifugación controlada, decantación o lavado en circuito cerrado para separar los adipocitos intactos del suero, restos hemáticos y lípidos libres.
Diferenciación de texturas: Se puede procesar como Macrofat (para proyección estructural en planos profundos), Microfat (para áreas delicadas como pómulos o surcos) o Nanofat (emulsionado y filtrado, rico en células madre mesenquimales [ADSCs] para bioestimulación cutánea superficial sin generar volumen excesivo).
Infiltración anatómica en múltiples planos e indicaciones clínicas
Inyección tridimensional por microtúneles: Se infiltra en microgotas retrógradas con microcánulas romas atraumáticas para maximizar el contacto con el tejido receptor ricamente vascularizado, condición indispensable para la supervivencia e integración del injerto.
Zonas clave de tratamiento: Reposición de volumen en pómulos, sienes, reborde mandibular, mentón, surcos nasogenianos, ojeras (canal de la lágrima) y labios.
Sinergia quirúrgica: Es el complemento de elección junto al lifting facial (reposición profunda + volumen autólogo) o como técnica reconstructiva primaria en atrofias y secuelas cicatriciales.
Recuperación postoperatoria, supervivencia del injerto y evolución
Fase inicial (primeros 7 a 10 días): Procedimiento habitualmente ambulatorio realizado bajo anestesia local con sedación o anestesia general según la extensión. Presenta inflamación moderada y posibles equimosis transitorias que ceden en los primeros 7 a 14 días.
Tasa de reabsorción y estabilización: Durante las primeras 8 a 12 semanas, entre un 30% y un 40% del injerto sufre una reabsorción fisiológica natural; el remanente vascularizado sobrevive como tejido vivo definitivo y permanente.
Efecto regenerativo: Entre el tercer y sexto mes los contornos quedan consolidados y la piel suprayacente luce visiblemente más hidratada, elástica y luminosa debido al estímulo de factores de crecimiento propios.
¿Tienes dudas sobre Injertos de grasa?
El Dr. Enrique Rios evalúa de forma personalizada para diseñar el plan más seguro y satisfactorio para ti.