Fotos antes y después
Como se aprecia en esta comparativa de antes y después, la Blefaroplastia (Cirugía de Párpados) despeja la mirada y devuelve el brillo natural al tercio superior del rostro con sutileza quirúrgica.
Abordaje superior e inferior
Blefaroplastia superior: Se enfoca en remover el exceso de piel redundante (dermatochalasis) que recae sobre las pestañas —pudiendo comprometer el campo visual lateral— junto con el tratamiento conservador de las bolsas grasas internas.
Blefaroplastia inferior: Diseñada para corregir las "bolsas" y el descolgamiento inferior. Puede abordarse por vía subciliar (debajo de la línea de las pestañas, si se requiere retirar piel) o transconjuntival (por el interior del párpado, ideal para reposicionar o retirar grasa sin cicatriz externa ni alteración de la forma del ojo).
Precisión anatómica y cicatrices invisibles
Diseño milimétrico: En el párpado superior, la incisión se sitúa exactamente sobre el pliegue palpebral natural, quedando totalmente oculta cuando el ojo está abierto.
Preservación estructural: Las técnicas modernas priorizan la preservación y reposicionamiento de la grasa para evitar el aspecto de "ojo hundido" o cadavérico, manteniendo la frescura y la concavidad natural de la cuenca ocular.
Recuperación postoperatoria y evolución
Fase inicial (5 a 7 días): Procedimiento habitualmente ambulatorio. Se maneja con compresas frías y reposo relativo con la cabeza elevada para atenuar la inflamación y pequeños hematomas. Los puntos de sutura se retiran entre los 5 y 7 días.
Reincorporación y resultado final: La mayoría de los pacientes retoman sus labores habituales en 7 a 10 días. La mirada luce despejada desde las primeras dos semanas, alcanzando la maduración y asentamiento cicatricial definitivo entre los 2 y 3 meses.
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