Fotos antes y después
Como se aprecia en esta comparativa de antes y después, la Otoplastia (Cirugía de Orejas) devuelve a los pabellones auriculares su posición anatómica natural mediante un reposicionamiento milimétrico.
Indicaciones anatómicas y técnicas quirúrgicas
Objetivos principales: Corrección de orejas prominentes o despegadas (orejas en asa), hipertrofia de la concha auricular, asimetrías marcadas o falta de definición del pliegue antihélix. También aborda secuelas traumáticas y elongación o desgarros en los lóbulos.
Modelado del cartílago: Se realiza mediante técnicas de debilitamiento, resección conservadora o tallado cartilaginoso, junto con puntos internos permanentes de fijación (técnicas de Mustardé o Furnas) para crear el pliegue del antihélix y acercar la concha al hueso temporal.
Población apta: Puede realizarse a partir de los 5 a 7 años de edad, momento en que el cartílago auricular ya ha alcanzado entre el 85% y el 90% de su desarrollo adulto, así como en adolescentes y adultos.
Cicatrización oculta y precisión estructural
Incisión posterior: El abordaje quirúrgico se realiza en la cara posterior de la oreja, ubicando la incisión de forma estratégica en el pliegue o surco retroauricular.
Cero cicatrices visibles: Al quedar oculta en la parte posterior, la incisión resulta prácticamente imperceptible a simple vista.
Sutileza y naturalidad: El enfoque quirúrgico preserva los ángulos anatómicos normales (un ángulo aurículo-cefálico de entre 15° y 20° y una distancia de 1.5 a 2 cm de la punta del hélix al cuero cabelludo), evitando que la oreja quede excesivamente pegada o con bordes afilados y artificiales.
Recuperación y evolución postoperatoria
Fase inicial (primeros 7 a 10 días): Procedimiento habitualmente ambulatorio. Se retira el vendaje inicial a las 48-72 horas y se sustituye por una banda elástica o cinta de sujeción suave, recomendada para uso diurno y nocturno la primera semana, y únicamente para dormir durante las siguientes 2 a 4 semanas para prevenir dobleces involuntarios.
Evolución: La inflamación y los posibles hematomas se resuelven mayoritariamente entre las 2 y 3 semanas. Los tejidos se asientan y la cicatriz retroauricular madura por completo a partir del tercer mes, logrando un resultado definitivo, estable y duradero.
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