Cirugía de nariz (Rinoplastia)

La rinoplastia o cirugía de nariz es uno de los procedimientos más demandados y sofisticados de la cirugía plástica facial, diseñado para modificar la estructura osteocartilaginosa de la pirámide nasal. Su propósito es optimizar la estética del perfil y la simetría del rostro, preservando o mejorando siempre la función ventilatoria de la vía aérea respiratoria.

Fotos antes y después

Como se refleja en estos casos de antes y después, la Rinoplastia combina la más alta precisión quirúrgica con un criterio estético individualizado para lograr resultados naturales, funcionales y en completa coherencia con tus facciones.

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Cirugía de nariz (Rinoplastia)
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Diagnóstico integral: armonía estética y funcionalidad respiratoria

Equilibrio estético facial: La nariz es el punto focal del rostro. La planificación quirúrgica analiza las proporciones del dorso óseo, la definición y soporte de la punta nasal, y los ángulos nasofrontal y nasolabial para lograr facciones proporcionadas y naturales.

Componente funcional (Septoplastia): En caso de desviaciones septales o hipertrofia de cornetes que comprometan la respiración, se realiza simultáneamente una rinoseptoplastia para despejar la vía aérea y asegurar una función ventilatoria óptima y permeable.

Técnicas quirúrgicas y preservación estructural

Abordaje abierto o cerrado: En la técnica cerrada, las incisiones se realizan completamente por dentro de las fosas nasales, sin cicatrices externas. En la técnica abierta, se realiza una microincisión milimétrica transversal en la columela nasal que cicatriza de forma prácticamente imperceptible, permitiendo una visualización directa y tridimensional de las estructuras nasales.

Rinoplastia estructural o de preservación: Uso de injertos cartilaginosos autólogos (generalmente del propio tabique) para reforzar la estructura y evitar colapsos tardíos de la válvula nasal, o técnicas ultrasónicas y de preservación que remodelan el hueso y cartílago con mínima inflamación y máximo control.

Recuperación postoperatoria y evolución tisular

Fase inicial (7 a 10 días): Intervención habitualmente ambulatoria. Se coloca una férula termoplástica o vendaje nasal durante la primera semana para estabilizar los tejidos óseos y cartilaginosos. La inflamación aguda y los posibles hematomas periorbitarios disminuyen notablemente tras los primeros 7 a 10 días.

Consolidación del resultado: Aunque el cambio estético y la mejoría del perfil son evidentes desde el retiro de la férula, la piel y los tejidos blandos —en particular la punta nasal— atraviesan un proceso gradual de desinflamación y adhesión que madura por completo entre los 6 y 12 meses.

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