1. Zonas anatómicas clave y biomateriales empleados
Áreas de abordaje: Indicados principalmente para el tercio medio e inferior del rostro: pómulos/malares (para proyectar mejillas aplanadas y dar soporte al párpado inferior), mentón (para corregir microgenias o perfiles retraídos) y ángulos mandibulares (para ensanchar o marcar el reborde mandibular).
Materiales de alta biocompatibilidad: Se emplean prótesis sólidas de silicona de grado médico, polietileno poroso de alta densidad (Medpor) o implantes a medida diseñados en 3D (PEEK o titanio) según tomografías computarizadas de alta resolución.
Fijación estructural: Los implantes se sitúan en un plano subperióstico estricto (directamente sobre el hueso) y con frecuencia se fijan mediante microtornillos de titanio para evitar desplazamientos, asimetrías o migración con el movimiento muscular.
2. Técnica quirúrgica y cicatrices completamente ocultas
Abordaje intraoral: La mayoría de las prótesis (malares, ángulos de mandíbula y mentón) se colocan a través de incisiones dentro de la cavidad bucal (surcos vestibulares superior e inferior), garantizando una intervención libre de cicatrices externas visibles.
Vías mínimas externas: En casos seleccionados de mentón, se puede realizar un abordaje submentoniano discreto aprovechando el pliegue natural; en implantes malares combinados, se puede emplear una incisión subciliar en el párpado inferior.
Preservación neurovascular: Disección minuciosa para respetar los nervios sensitivos faciales (nervio infraorbitario y nervio mentoniano), preservando la sensibilidad táctil en labios, mejillas y mentón.
3. Recuperación postoperatoria y asentamiento tisular
Fase inicial (7 a 10 días): Intervención ambulatoria o de corta estancia realizada bajo anestesia local con sedación o anestesia general. Se aplica vendaje compresivo facial o mentonera durante los primeros días para contener el edema y mantener la prótesis estable. Se prescribe dieta blanda y enjuagues antisépticos en abordajes por vía oral.
Evolución del resultado: La mayor parte de la inflamación cede entre la segunda y tercera semana, momento en que el paciente retoma su rutina social y laboral habitual. La adhesión de los tejidos blandos y el relieve definitivo se consolidan entre los 3 y 6 meses, logrando una estructura facial firme, estable e indistinguible del hueso natural.
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